Federico Jeanmaire escribe una historia tierna y luminosa sobre el amor («una fábrica de milagros»), la ficción, el mundo de las palabras, el Quijote, la construcción de los vínculos y la luna como relato, como imaginario compartido, como deseo.

Una novela sobre los que ven la luna donde otros solo ven oscuridad. 

L tiene siete años y solo conoce el mundo a través de lo que lee. Sentada en el piso, con las piernas en cruz, su única actividad es la lectura.

Su madre la lleva a la consulta de Paula, una psicóloga viuda, enamorada del lenguaje, que lleva meses llorando a su marido muerto. Ambas creen que será la primera y última visita.

No la es.

«L no va a volver a la consulta. Me encantaría que volviera. Pero no lo hará. Y me llueven mil dudas. ¿El mundo le queda grande o acaso demasiado pequeño? ¿Qué es el mundo para una niña que solo quiere leer? ¿Está sola? ¿La lectura es una actividad solitaria? ¿Es una actividad? ¿Qué carajo es la lectura? Quijana o Quesada o Quijada, aquel hidalgo primordial, se encierra a leer y del poco dormir y del mucho leer se le seca el cerebro y pierde el juicio. Se vuelve loco. Y es por culpa de la lectura».

Fragmento de la novela que usted tiene en sus manos.

La niña que leía sentada en el piso - Federico Jeanmaire

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Federico Jeanmaire escribe una historia tierna y luminosa sobre el amor («una fábrica de milagros»), la ficción, el mundo de las palabras, el Quijote, la construcción de los vínculos y la luna como relato, como imaginario compartido, como deseo.

Una novela sobre los que ven la luna donde otros solo ven oscuridad. 

L tiene siete años y solo conoce el mundo a través de lo que lee. Sentada en el piso, con las piernas en cruz, su única actividad es la lectura.

Su madre la lleva a la consulta de Paula, una psicóloga viuda, enamorada del lenguaje, que lleva meses llorando a su marido muerto. Ambas creen que será la primera y última visita.

No la es.

«L no va a volver a la consulta. Me encantaría que volviera. Pero no lo hará. Y me llueven mil dudas. ¿El mundo le queda grande o acaso demasiado pequeño? ¿Qué es el mundo para una niña que solo quiere leer? ¿Está sola? ¿La lectura es una actividad solitaria? ¿Es una actividad? ¿Qué carajo es la lectura? Quijana o Quesada o Quijada, aquel hidalgo primordial, se encierra a leer y del poco dormir y del mucho leer se le seca el cerebro y pierde el juicio. Se vuelve loco. Y es por culpa de la lectura».

Fragmento de la novela que usted tiene en sus manos.